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El Principito

 

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Así tal cual, esta vez tomaré una fracción del libro El Principito, el cual es un libro infantil, sin embargo debería ser leído por todos los adultos, realmente leerlo, como un libro de aprendizaje de como ven los niños los problemas y situaciones de “los grandes”, de esa manera recordarán como veíamos el mundo cuando niños… cuando termines preguntate ¿Eres un hombre serio?

 

Cap XIII

El cuarto planeta estaba ocupado por un hombre de negocios. este hombre estaba tan abstraído que ni siquiera levantó la cabeza a la llegada del principito.

– ¡Buenos días!- le dijo éste- Su cigarro se ha apagado.

– Tres y dos cinco. cinco y siete doce. doce y tres quince.¡Buenos Días! quince y siete veintidós. veintidós y seis veintiocho. no tengo tiempo de encenderlo. veintiocho y tres treinta y uno. ¡uf! esto suma quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.

– ¿Quinientos millones de que?

– ¿Eh? ¿Estás ahí todavía? Quinientos millones de… ya no sé… ¡He trabajado tanto! ¡Yo soy un hombre serio y no me entretengo en tonterías! Dos y cinco siete…

– ¿Quinientos millones de que?- volvió a preguntar el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta una vez que la había formulado. el hombre de negocios levantó la cabeza:

– ¿Desde hace cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo me han molestado tres veces. La primera, hace veintidós años, fue por un abejorro que había caído aquí de Dios sabe dónde. Hacía un ruido insoportable y me hizo cometer cuatro errores en una suma. La segunda vez por una crisis de reumatismo, hace once años. Yo no hago ningún ejercicio, pues no tengo tiempo de callejear. Soy un hombre serio. Y la tercera vez… ¡La tercera vez es ésta! Decía, pues, quinientos un millones… 

– ¿Millones de qué?

El hombre de negocios comprendió que no tenía ninguna esperanza de que lo dejara en paz.

– Millones de esas cosas pequeñas cosas que algunas veces se ven en el cielo.

-¿Moscas?

– ¡No, cositas que brillan!

– ¿Abejas?

– No. Unas cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Yo soy un hombre serio y no tengo tiempo de desvariar!

– ¡Ah! ¿Estrellas?

– Eso es. Estrellas.

– ¿Y que haces tú con quinientos millones de estrellas?

– Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy un hombre serio y exacto.

– ¿Y que haces con esas estrellas?

– ¿Que qué hago con ellas?

– Sí.

– Nada. Las poseo.

– ¿Que las estrellas son tuyas?

– Sí.

– Yo he visto un rey que…

– Los reyes no poseen nada… Reinan. Es muy diferente.

– ¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?

– Me sirve para ser rico.

– ¿Y de qué te sirve ser rico?

– Me sirve para comprar más estrellas si alguien las descubre.

“Este, se dijo a sí mismo el principito, razona poco más o menos como mi borracho”.

No obstante le siguió preguntando:

– ¿Y como es posible poseer estrellas?

– ¿De quién son las estrellas?- contestó punzante el hombre de negocios.

– No sé… de nadie.

– Entonces son mías, puesto que he sido el primero a quien se le ha ocurrido la idea.

– ¿Y eso basta?

– Naturalmente. Si te encuentras un diamante que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si encontraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces aprovecharla: es tuya. Las estrellas son mías puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas.

– Eso es verdad- dijo el principito- ¿Y qué haces con ellas?

– Las administro. las cuento y las recuento una y otra vez- contestó el hombre de negocios- Es algo difícil. ¡Pero yo soy un hombre serio!

El principito no quedó del todo satisfecho.

-Si tengo una bufanda, puedo ponérmela al cuello y llevármela. Si soy dueño de una flor, puedo cortarla y llevármela también. ¡Pero tú no puedes llevarte las estrellas!

– Pero puedo colocarlas en un banco.

– ¿Qué quiere decir eso?

– Quiere decir que escribo en un papel el número de estrellas que tengo y guardo bajo llave en un cajón ese papel.

– ¿Y eso es todo?

– ¡Es suficiente! 

“Es divertido”, pensó el principito. “Es incluso bastante poético. Pero no es muy serio”.

El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas mayores.

– Yo- dijo aún- tengo una flor a que riego todos los días; poseo tres volcanes a los que deshollino todas las semanas, pues también me ocupo del que está extinguido; nunca se sabe lo que puede ocurrir. Es útil, pues , para mis volcanes y para mi flor que yo las posea. Pero tú, tú no eres útil para las estrellas… 

El hombre de negocios abrió la boca, pero no encontró respuesta. el principito abandonó aquel planeta.

“Las personas mayores, decididamente, son extraordinarias”, se decía a sí mismo con sencillez durante el viaje

 

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Destino parte 2

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Es difícil cunado las personas se encuentran en una situación que desafía sus principios y la moral inculcada.

Isabel no entiende como pudo pasar, los sacerdotes no deben ser deseados. Poco a poco se fue alejando de la iglesia y del Padre Miguel, éste se dio cuenta de que algo no andaba bien, si se encontraba con ella por casualidad, Isabel ni siquiera le miraba.

El Padre Miguel decidió que no perdería a su cantante principal, indagaría en el corazón de Isabel de cualquier manera, sabía que no era cosa de religión , pues venía cada Domingo, algo pasó durante uno de los ensayos, fue a la tienda del padre con la excusa de comprar cualquier cosa, iba casi todos los días; Isabel lo evadía de cualquier manera, entonces lo supo, el problema era él.

El padre Antonio se encontraba de maravilla, incluso quería participar en la actividad de Nochebuena.- Seré el narrador, Miguel tú serás el director ¡Será una Navidad como nunca la ha visto este pueblo!

Los ensayos iban de maravilla, todos estaban entusiasmados, Miguel no tenía tiempo para abordar a Isabel, pero no dejaba de pensar que habría hecho él para causarle semejante disgusto. Entonces llegó 24 de diciembre y con el amanecer una carta para Miguel, se le anunciaba un nuevo traslado, estaban muy satisfechos con las labores realizadas y el aumento de feligreses, la salud del Padre Antonio era muy prometedora y pronto asignarían un convento para continuar llevando la enseñanza religiosa al pequeño pueblo.

– Padre Antonio, seré transferido de nuevo. será en Año Nuevo, justo después de la celebración. Pero antes de irme debo disculparme con Isabel
– ¿Isabel? ¿Qué le has hecho?
– No lo sé, pero fue un disgusto muy grande porque no me ha hablado desde hace un tiempo ya. Siempre estaba muy dispuesta, se había convertido en mi gran amiga y aliada, la verdad es que la he extrañado, pero no he querido invadir su espacio, esta noche aprovecharé para despedirme y disculparme.
– Mmmm… Quizás ese sea el problema Miguel, ella no es muy sociable, suele ser tímida y retraída; le gusta mantenerse escondida, sus padres se mantienen ocupados y no se fijan mucho en ella. Pero contigo todo fue diferente, la tomaste en cuenta, notabas todo lo que hacía y se lo agradecías, conversabas con ella. Las mujeres, sobre todo las jóvenes, son románticas y los detalles que hombres pocos sensibles no notan, son los que verdaderamente logran llegar al corazón de la dama más ruda. Padre Miguel, en mi opinión, Isabel se enamoró de Ud.

El Padre Miguel no sabía que decir, simplemente quedó en silencio, ciertamente Isabel era una chica distinta cuando estaba con él, también sabía que era un hombre atractivo y carismático (ya en el pasado había tenido malos entendidos de faldas debido a eso), pero Isabel era distinta; con las otras chicas se hacía un lado y se alejaba sin lamentar nada, con ella lamentaría el cariño que le tenía.- Bien pude haberme enamorado de ella, siendo mi profesión distinta, pero tengo la convicción total de mantenerme fiel en mi celibato, no me agradan las hipocresías ni las mentiras. Isabel así te parta el corazón en mil pedazos hablaré contigo esta noche. ¡ Perdóname Dios! Sé lo egoísta que soy.

El pesebre viviente fue todo un éxito  casi todos los habitantes del pueblo estaban presentes, por curiosidad, alegría, participar o criticar, sin embargo se vivió armonía y alegría.

– Para aquellos que sentían la Navidad como algo comercial, ¡He aquí una muestra de como se debe celebrar el cumpleaños del hijo de Dios! Compartiendo alegrías, siendo buenos con el prójimo y recordar este sentimiento durante el resto del año, hasta el próximo 24 de diciembre ¡ Feliz Navidad a todos!- Las palabras del Padre Antonio dejaron notar la gran alegría que sentía

El Padre Miguel no le quitaba la vista a Isabel, pero aun le faltaba coraje para enfrentarla. ¿Qué haría si ella confirmaba lo que el padre Antonio sospechaba?

– Feliz Navidad Padre Miguel.- Al voltearse miró el rostro de esa chica que tanto le preocupó, sonrío al darse cuenta que después de tanto pensarlo, fue ella quien se le acercó

– Feliz Navidad Isabel. ¿Cómo has estado? He querido hablar contigo. Me transfirieron de nuevo y me iré en una semana.

A Isabel le pasaron mil cosas por la mente, la que se detuvo fue “No lo volveré a ver jamás”, entonces dentro de ella hubo una transformación, toda ella se convirtió en valentía y atrevimiento; cerró los ojos y en un sólo movimiento logró lo que tanto anheló, estar entre sus brazos y tocar sus labios. – Adiós Miguel.-

Al Padre Miguel no le dio tiempo de reaccionar, pensar ni mucho menos responder la despedida o detener la huida,  ya tenía su respuesta, y sabía lo que tenía que hacer, entre los dos debía ponerse distancia geográfica, porque si bien Isabel no logró contenerse, con ese beso, Miguel notó que lo más seguro él tampoco tenga la voluntad. Al día siguiente se manifestó muy enfermo, ya después nadie lo volvió a ver.

Isabel recordaba con dulzura lo acontecido esa noche, nunca lo olvidaría, a pesar de su situación actual; iba camino a la India, logró ser parte de una grupo de monjas que irían a prestar servicios comunitarios en un pueblo sucumbido en la pobreza, ella no siguió los votos, sin embargo estaba muy cerca de ser monja, aunque había tenido pretendientes que lograron llamar la atención de su corazón, éste nunca pudo olvidar al hombre de sonrisa esperanzadora y ojos alegres, ya era una mujer mayor, su juventud se había desvanecido, pero la energía de ayudar seguían intactas.

Al llegar al pueblo (después de una trayecto indiscriptiblemente largo y tedioso) notó enseguida una carpa en donde estaban vacunando un grupo de médicos y enfermeras.

Se les acercó una mujer aparentemente oriunda de la India, pero con un buen español. – Por favor dejen sus cosas en esa camioneta y vengan a ayudar, más adelante están dos estaciones, una de comida y otra de ropas para la época fría, ¿Cual es la maleta de las donaciones?

– Las dos cajas grandes.- respondió una monja joven

– ¡Excelente!

– ¿A quien busco en la estación de las ropas?- Preguntó Isabel

– Al Sr. Romero, él le explicará la clasificación

Isabel y otras dos monjas se acercan a otra carpa llena de niños y mujeres.- ¡Sr. Romero!.- Grita Isabel por encima de la multitud, pero no consigue respuesta, una pareja joven las ayudan a ubicarse y seleccionar la ropa. la jornada se ve ocupada pero organizada, pronto la marea comienza a bajar, no han tenido tiempo de presentarse ni de mirarse los unos a los otros. al final, cuando la tarde cae, Isabel se sienta a observar el atardecer mientras espera a quien las llevará al lugar donde vivirán los próximos meses.

– Feliz Navidad Isabel.- Las palabras helaron el cuerpo de Isabel, incapaz de moverse siquiera; un hombre mayor (pasado los 50) se le ha acercado, aunque su aspecto es un poco distinto, su sonrisa y mirada eran las mismas.

– Te vi llegar y parecías un espejismo, te vi acercarte y gritar mi apellido ajena a quien buscabas, te vi sonreír y atajar tu cabello detrás de tu oreja izquierda, te observo desde entonces.

– ¡Padre Miguel, que coincidencia!

-Es grato volver a verte Isabel, pero quítame el “Padre”, sólo soy Miguel.

 

Dessi

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Destino parte I

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El romanticismo está en todos lados, grandes, chicos, animales y humanos. Una flor recogida en el campo y entregada con todo el cariño sincero, es un hermoso y puro detalle, el más antiguo de los detalles. ¿Quien necesita un ramo que cueste mucho dinero? es por eso que esta historia vale la pena contarla…

En algún pueblo del mundo, donde aún se tiene el concepto del cortejo, la pureza antes del matrimonio y el respeto de tiempos de antaño, vivía una joven chica, no más de 20 años, cuyo nombre era Isabel.
Isabel era hija de un comerciante, dueño de una pequeña tienda que vendía casi de todo, su mamá cosía y atendía la casa, por lo tanto ella debía ayudar a su papá, pero sin dejar a un lado sus actividades de la Iglesia.

Un día el padre del pueblo se enfermó de gravedad y pidió a un ayudante, un párroco joven a quien delegarle sus responsabilidades, él ya estaba muy mayor y no creía poder seguir con la guía de todos sus feligreses; la espera fue larga, tres domingos pasaron antes de poder recibir noticias; ¡al fin una carta llegó!

“Querido Padre Antonio

Le enviaremos al padre Miguel, no tiene mucho de estar en el campo pero es un muchacho emprendedor, con ideas muy buenas y dispuesto a enfrentar los retos, consideramos que es un buen candidato para que cubre su puesto”

– Padre Miguel- dijo el sacerdote- que Dios ilumine tu entendimiento y me dé fortaleza para guiarte en este trabajo.

Pasaron tres días y el nuevo padre llegó, nadie lo vio  pues llegó de madrugada, El Padre Antonio lo recibió, feliz de tener ayuda, alguien que diera la misas sin toser a cada rato.

El Padre Miguel era un joven delgado, de aspecto muy seguro, cabello castaño y ojos color miel, su sonrisa era lo que más notaban, cada vez que lo hacía, destellaba esperanza y felicidad, como si nada pudiera salir mal.

Había un grupo de personas, mujeres en su mayoría, que participaban en las actividades de la Iglesia, entre ellas estaba Isabel, el primer día del Padre Miguel fue presentado ante dichas personas:

– Por favor en lo cotidiano llámenme Miguel, mirenme como un amigo guía, más que como un castigador, vengo de una gran ciudad y he aprendido a mantener mi mente abierta. Recuerde que los hombres no somos juzgadores, pero sí pecadores; sólo el verdadero arrepentimiento hará la diferencia en nuestras almas.

Estas palabras se quedaron grabadas en la mente de Isabel, para ella, que había vivido en un pueblo con costumbres tan cerradas, el juzgar había sido el día a día. La tarde transcurrió tranquila, Isabel era muy tímida y se limitaba a asistir en todo, sin exponerse demasiado.

Semanas despues Miguel se le ocurre hacer pequeños cambios, tanto en la manera de dar los semones como en las canciones del coro: – Sólo serán pequeños cambios Padre Antonio, estas personas no admiten nuevas cosas, y son muy duras con sus hermanos, no admiten las cosas diferentes a como ellos las piensan, hay que mostrarles un punto de vista diferente.

– Sólo te pido que tengas cuidado, debes ser muy sutil, aún no se acostumbran a que seas tú y no yo quien dirija la misa- Advirtió el Padre Antonio

Pensó en un sermón que invitara a la tolerancia, respeto y el perdón, su meta era cero juez en el pueblo, pues las personas se fijaban hasta en el color de la ropa de alguien que supondría estar de luto, las cantantes del coro eran todas mayores, así que tendría que mezclarlas con las voces jóvenes en una melodía un poco más alegre.

Pensando en sus planes silenciosamente, paseaba por el templo cuando escuchó una voz que lo hizo detenerse, casi sin respirar; melodiosa, dulce, suave, casi como el sonido del viento resoplando en el campo; se acerca con cuidado y descubre a una joven de cabello muy corto oscuro, con un vestido que no parecía de ella de lo grande que le quedaba, ojos expresivos de color negro, tez blanca con mejillas tostadas por el sol, la recordó como una chica que pertenecía al grupo activo de la Iglesia, pero no recordaba su nombre, por no ser imprudente comenzó a cantar también  ruidosamente, como si no la hubiera escuchado; Isabel dió un salto y se cayó inmediatamente. El Padre Miguel pasó el resto de la tarde conversando con ella, explicando alguno de los cambio que quería implementar en el coro. – Isabel ¿Qué te parece si cantas en el coro?, El Señor estaría complacido de ver que la comunidad joven del pueblo se une a sus alabanzas  ayudarás a que los demás se animen- Isabel no pudo negarse, su amor por la Iglesia y la gentileza del padre se lo impedían.

Así fue, Isabel impulsó a otros jóvenes a unirse, mientras que todos se sorprendían de lo hermosa que era su voz, los padres de Isabel se sentían enormemente orgullosos, mientras que la amistad con el Padre Miguel se hacía cada día más sólida, al punto de tener la necesidad de verlo todos los días.

Ya se acercaba diciembre y las actividades en la Iglesia eran cada vez más, Isabel y Miguel trabajaban en nuevos proyectos: – Este año propondré un pesebre viviente, participará todo el que quiera, no importa si es todo el pueblo- dijo Miguel una noche muy entusiasmado al padre Antonio y a Isabel

– De verdad estoy impresionado con la participación de todos dentro de la Iglesia, ahora se ha convertido en una comunidad más tolerante y sonriente, y mi salud cada día está mejor- dijo alegremente el Padre Antonio- por los momentos me iré a descansar, los dejo preparando la verbena de mañana.

Isabel sintió que pronto el Padre Miguel ya no sería necesario, entonces en ese momento se dio cuenta de algo, a su juicio, espantoso… se había enamorado de Miguel

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Un Castillo sin título

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Hace algún tiempo vivían unos Reyes alegres y muy unidos entre sí; la Reina estaba embarazada y todos los súbditos esperaban con ansias la llegada del nuevo miembro familiar.

Al fin el día llegó, el bebé nació sin problemas he iluminó el hogar por completo.

Los reyes temían por la seguridad de la princesa y pasaron sus primeros años sin dejarla salir del castillo. Cuando la princesa ya tenía 7 años, decidió que iría a mirar el exterior a escondidas de sus padres, pidió permiso para ir al jardín,  como era muy extenso y espeso, logró escaparse de la vista a su mamá.

Caminó de puntillas, se arrastró por la grama, no se detuvo ante nada y muy discreta pasó cerca de los guardias que custodiaban la entrada, cerró los ojos y muy silenciosa caminó a escondidas hasta que logró alejarse de ese gran castillo, único mundo conocido para ella.

Se encontró con muchas personas, todos le hablaban y ofrecían cosas a cambio de dinero, había una gran fuente con más gente alrededor, le costaba respirar, todo era muy distinto, sofocante… ¡Había muchas cosas y personas alrededor!

La princesa se refugió en una esquina a llorar.- ¿Cómo pude pensar que aquí afuera era mejor?. Estaba triste, extrañaba la seguridad de su hogar y calidez de su mamá. De pronto una mano le toca el hombro, la princesa mira a su dirección asustada, una mujer con vestido blanco y mirada dulce es quien la toca.- Niña ¿Estás perdida? ¿Donde está tu mamá?

La princesa sólo movió la cabeza en señal de estar perdida y sin madre, la joven mujer le ofrece su casa como refugio, y la promesa de que mañana buscarían a su familia.

¿Cuál es tu nombre? pregunta la joven mujer, la niña en silencio.- El mío es Angela, continuó la joven mujer.

– Como un ángel– Pensó la niña.- El mío es Amanda, perdí el camino a casa.

Ésa noche Amanda durmió en una humilde casa, comió comidas sencillas; sin embargo sintió toda la calidez que sentía en un hogar, Angela realmente cuidaba de ella.

A la mañana siguiente salieron a recorrer el pueblo para encontrar el camino a casa de Amanda, cuando Angela le preguntaba como era su mamá (Quizás la conocía), Amanda siempre contestaba lo mismo:

– Es una persona muy dulce, siempre me protege y me cuida, me da muchos besos y huele a mamá.- Angela necesitaba saber más que eso, pero no lograba nada más.

Habían pasado ya varios días recorriendo el pueblo sin hallar pista alguna. Amanda descubrió algo maravilloso, éso que al principio le asustó, ahora le encantaba, siempre veía a otros niños jugar, adultos cantar, muchos sonreía, otros parecían enfadados (a esos no se les acercaba), corría entre las ovejas que se encontraban en la plaza, alimentó a las palomas que se posaban en la fuente y jugaba con los otros niños. Descubrió que el exterior es tan bueno como malo, sólo que eso lo decides tú, Angela decía antes de salir:

– Dios llénanos de optimismo, aleja de nosotros la amargura y las malas intenciones; Amanda si tienes fé en que algo se cumplirá, entonces así será, piensa en que hoy encontraremos a tu mamá.

Al Quinto día Amanda vío una carruaje, la emoción le embargó.- Angela ése es el carruaje del principe, vamos a seguirlo.- Angela muy incrédula le dijo: – Querida niña, ése es el Rey, no hay príncipes en este reino.

– Para tí y todos los demás será un Rey, pero para mí es el Príncipe, y yo su princesa. ¡Vamos a seguirlo!

Angela obedeció y siguieron al carruaje, ¡Por fin dieron con el castillo!.-  ¡Ese es mi hogar! ¡ven vamos! gritó emocionada Amanda.

Los guardias la vieron y la llevaron, a ambas, directamente con los Reyes. La Reina tenía días llena de tristeza, lloraban a todas horas; Amanda corrió a sus brazos y se refugió en ella, la Reina por primera vez en cinco días, se sintió completa; el Rey las rodeo a las dos en un solo abrazo, llenos de agradecimiento los Reyes no sabían como agradecerle a Angela el haber cuidado de su pequeña, Angela sólo respondió:

– Quisiera hacerle una pregunta a la princesa ¿Porqué nunca me dijo que su mamá era la Reina, su papá el Rey y su hogar el Castillo?

La princesa contestó como si fuera algo obvio: – Mi mamá no es la Reina, es quien me proteje, me da cariño y me cuida, mi papá es el príncipe  un hermoso caballero que nos defiende a las dos con todo el amor, amor tan grade que nos rodea a las dos juntas y esto no es un castillo, es donde ese amor, cuido y protección se mantiene, es como tu casa, que fue mi hogar mientras tu hacías el trabajo de mamá y mi príncipe papá.

Dessi

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La historia de un árbol

Erase una vez una tortuga parada en un camino, parecía mirar al vacío; un pequeño ratón se le acercó y miró a la misma dirección:

– ¡Oh si!, el árbol que miras parece que se caerá- expresó el ratón. al pequeño le comenzó a procupar que ocurriría con lo que rodeaba al árbol y los animales animales que vivían y dependían de él, entonces se sentó junto a la tortuga a buscar una solución.

Más tardes llega un conejo y le pregunta al ratón: -¿Que haces ahí mirando a la nada?

– ¿No te das cuenta que el gran árbol parece que caerá? Tortuga y yo estamos buscando una solución

– ¡Yo ayudaré!- dijo emocionado el conejo

Luego llegó la ardilla haciendo la misma pregunta, y también se quedó a ayudar. Al poco rato ya eran varios quienes acudieron a buscar una solución para mantener el árbol en pie, nunca consiguieron ponerse de acuerdo.

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Al fin la tortuga se movió y el ratón le preguntó:

– ¿Qué solución encontraste Tortuga?

Tortuga sonrió y dijo: – El árbol vivirá lo que tenga que vivir, los que dependen de él buscarán otro árbol más joven y fuerte, ése es el círculo de la vida.

Sorprendido y un poco molesto el zorro pregunta: – Si esa es tu opinión ¿Qué hacias perdiendo tu tiempo mirando al árbol?

La tortuga con su singular lentitud respondió: -Yo estaba descansando de una larga caminata, sin embargo debí buscar una roca enfrente de otra cosa y no frente a un árbol viejo.

Dessi..

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Sólo un consejo…

2012-03-13 07.28.59

Todo niño tiene la mente llena de color, personajes incoherentes y música; y para su buen desarrollo creativo es importante ayudarle a desarrollar y alimentar todo lo que su creatividad y curiosidad le piden, los padres debemos ser los guias de ello y olvidarnos de pensar que jugar es hacer el ridículo, que sentarse a escuchar las historias de nuestros niños es menos importante que cualquier otra cosa y que somos muy viejos para bailar y garabatear.

Algo mágico que tienen las historias es que une a padres, hermanos e hijos; no tengo nada en contra de la televisión, mucho menos en contra del internet o videojuegos, pero sí soy participe de que los padres debemos involucrarnos más en el desarrollo del niño, tanto padre como madre, ambos son de suma importancia. Sentarse a contar una historia, aunque sea muy corta crea lazos increíbles entre las personas, sin embargo no sólo se pueden leer las historias ¿Qué tal disfrasarse y jugar a una historia? Es muy divertido y sus niños lo disfrutaran, créanme…

No les de pena crear historias, háganlo, aun si no tienen hijos, es divertido, y si quieren, escribanla aqui, me encantaría compartir. Jueguen a ser piratas, princesas, caballeros o abuelitos, salten, rayen, bailen y sonrían mucho.

Feliz día a todos. Dessi

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Para un comienzo

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Hace unos años atrás, una niña estaba sentada en su cuarto leyendo un libro, pensando como sería estar dentro de la historia.

-¿Qué haría yo si fuera sola por el bosque o si viera a un conejo blanco? ¿Me detendría a luchar contra molinos? ¿Me hubiera asustado al volar con Espíritus? ¡Me encantaría ser una valiente Princesa, donde todos mis súbditos son felices!

Años después la misma niña escribía pequeñas historias, historias fantásticas, historias con personas comunes, historias paralelas a su realidad, simples historias que revoloteaban en su cabeza, pensaba y escribía pero nadie las leía. Un día dejó de escribir y las historias se quedaron congeladas en el tiempo.

Entonces algo maravilloso ocurrió en su vida: dos pequeñas princesas jugando y saltando rodearon su hogar, gritando y riendo pidieron jugar, un cuento inventó la niña otra vez, y las dos princesas sonrieron a la vez. La niña se convirtió en princesa, con un caballero a su lado ahora llena de valentía, cuenta sus cuentos, juntos cuidan y protegen a las dos nuevas pequeñas princesitas.